domingo, 22 de junio de 2014

"Norte". (IV/2+/M2). Monte Perdido. Junio 2014



A pesar de lo avanzado de la temporada la Norte del Perdido parece guardar buenas condiciones. Unas llamadas entre semana, confirmar una buena meteo y al lío.
Quedo con Raúl el sábado a las dos en Jaca y desde allí viajamos con tranquilidad a Pineta. Hacemos los mochilones y para el refu de Tucarroya. En 4 horas de dura ascensión estamos en este mágico enclave, no hay comodidades pero la brecha colgada en la que se sitúa le confiere un encanto especial. Además estamos solos. Cena y a dormir. A media noche llegan una pareja de franceses bastante ruidosos que nos dan un poco la tabarra. Se la devolvemos sin acritud a las 3:30, cuando suena nuestro despertador. Una hora después estamos en marcha en una madrugada heladora que ilumina la luna.

La luna ilumina nuestro objetivo.

Con las primeras luces sacamos las herramientas y entramos en el primer corredor. Nieve perfecta que nos permite no tener que asegurar. La pendiente de este corredor se mueve en torno a los 50°.

Primer corredor y amenazante serac sobre él.

Superado, encaramos la larga diagonal ascendente que cruza el glaciar, vamos en ensamble largo como mandan los cánones. El resalte del medio está tan tapado que ni nos enteramos de su existencia. Se agradece el sol de junio y las vistas van ampliándose a cada paso. Casi sin darnos cuenta estamos al pie del segundo corredor.

Cruzando el glaciar.

Se ve continuidad en la nieve así que a por él en ensamble. Le quedan pocos días y se siente correr el agua por debajo pero la parte izquierda, más sombría, mantiene una nieve corcho perfecta para progresar. Un friend intermedio y lo remato tirando de primero. La pendiente es mantenida a unos 55°.

Primera tirada para Raúl.

Rematando la faena.
Y sonriendo para la foto.

Nos quedan unas fáciles gradas en mixto que nos llevan a la nevada arista. Por fin cumbre, concurrida como de costumbre.

Llegando a la cima.
Cumbre del Perdido.

Comemos algo y para abajo por la cargada Escupidera. Otra subidita hasta el Cuello del Cilindro y a buscar el rápel de bajada. Encontrado nos damos una buena ducha pues la zona deshiela a toda pastilla.

Así vemos al bajar el inicio de la vía.

Otro paseo y recogemos material que teníamos escondido. Cargados de nuevo como mulas bajamos hasta Pineta. El calor y las botas rígidas hacen estragos en nuestros pies y llegar a la furgo es un regalo. Palizón pero una preciosa clásica en la mochila. Yo siempre la tuve como un mito y ahora ya es una realidad. Quedan 6 horas de viaje hasta casa en las que saborear despacito la aventurilla.

Hasta pronto Pineta.

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